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Relatos (In) Esperados: el libro de Ricardo Giallorenzi que no lo detiene ni la pandemia

Ricardo Giallorenzi, nació en Chivilcoy, pero en la actualidad vive en San Pedro. Se recibió de Contador Público, fue docente en Ciencias Sociales, confeso apasionado de la música y la historia de la región.

Algunas de sus obras literarias fueron premiadas a nivel nacional.

Periodismo Real conversó con él acerca de su nuevo libro RELATOS (IN)ESPERADOS, que vio la luz en medio de la pandemia. Y como si ésto fuera poco, hace algunas semanas comenzó a transitar la magia de la radio, con un programa que lleva el mismo nombre de su libro.

Nota de la periodista: Les sugiero a los lectores que, antes de leer lo que sigue, se acomoden en su rincón preferido, a la luz de un velador, algo de intimidad, ya que ésta no es una entrevista más.  Esta es, a mi entender, un relato tan inesperado como los del libro.

 

Periodista: ¿De qué se trata el libro?

Ricardo Giallorenzi: Espero que no se malinterprete lo siguiente: Relatos (in)esperados es algo más que un libro. Me apuro a explicar antes de que el lector tenga una idea equivocada sobre mi persona. Los gestos cotidianos, las historias familiares, los objetos que atesoramos, una foto o una canción tienen un valor que es diverso, que va desde el desprecio hasta la reverencia de acuerdo a quienes se asoman a esa realidad o recuerdo. Algo parecido ocurre con Relatos (in)esperados, las historias que cuenta y los personajes que la habitan. Muchos lectores se reencontraron a través del libro con historias de su propia vida que creían olvidadas vaya uno a saber dóndeNo es que el libro sea mágico: ocurre que la vida, las pasiones, las alegrías y las penas nos igualan más de lo creemos.

 

P: ¿Qué te llevó a escribirlo?

RG: Escribir el libro no fue una decisión previa sino la consecuencia de que los relatos comenzaran a tomar forma. El proceso de narrar o de leer requiere tiempos, climas, espacios. En mi caso no puedo escribir o leer en cualquier momento o lugar. En mi caso fue la llegada de mi jubilación como docente lo que posibilitó ese espacio-tiempo.

Quienes, como en mi caso, vemos en la docencia algo más que un proceso de transferencia de conocimientos realizamos un ejercicio diario de comunicación con un ida y vuelta muy intenso. Ese ejercicio interrumpido por la jubilación comenzó a realizarse en la escritura y en los talleres de escritura.

 

P: ¿Cuánto tiempo te llevó escribirlo?

RG: Los cuentos que forman el libro fueron escritos en un tiempo no lineal de año y medio. Digo no lineal porque cada cuento atravesó procesos caóticos, anárquicos. Digo en el prólogo que: Escribirlos, también, me ha acercado a experiencias familiares. Unir palabras, me recordó el oficio de mi padre, paciente sastre, que hizo su vida puntada a puntada, viendo cómo lo informe iba dócilmente acercándose a lo pedido por el cliente, permitiéndole alcanzar el rito cotidiano de “parar la olla”.

También, he podido comprobar cierta relación entre la escritura y el tejido a dos agujas. Al igual que lo hace mi esposa, tuve que preparar un rollo, elegir la trama, dar con el punto adecuado y dejar que las manos, autómatas, se pusieran al servicio de un sueño. Cuando escribimos, cuando tejemos, el mundo exterior, que sigue existiendo para los demás, busca refugio en la trama que se va urdiendo y nos fabricamos otro mundo, otra realidad que mejora a este presente.

 

P: ¿Cómo distribuís tu libro en medio de la pandemia?

RG: Los relatos fueron también inesperados hasta en el momento que se convirtieron en libro. Fue en plena pandemia. Las cajas conteniéndolos llegaron a mi casa y me dije que no iba a poder soportar verlas cerradas, esperando ocasiones propicias para realizar una presentación.

Usé, entonces, una tan lógica simple como efectiva: si el lector no puede llegar al libro el proceso debe ser inverso. Correo, mensajeros empresas de transporte y amigos hicieron el milagro de que el libro llegase a los lectores. Hay Relatos (in)esperados en Tucumán, y Río Grande, en San Pedro, Chivilcoy, Buenos Aires, La Plata, Chacabuco, Junín, Lincoln, Bragado. Algunos, en formato de audio, han recorrido mayor distancia como España o Estados Unidos. Amigos libreros se sumaron a la propuesta en San Pedro, La Plata y Chivilcoy.

 

P: Pero además surgió hacer un programa de radio ¿Cómo te llegó esa propuesta?

RG: El programa en radio Horacio Guarany apareció por una propuesta de Daniel Spinelli, un amigo de la infancia que estaba gestando una radio de folklore, en un sentido muy amplio, hecha por los propios protagonistas: músicos, cantantes, periodistas, narradores.

Nuestro espacio en la radio reúne música y literatura, tratando de rescatar la dimensión poética de los autores que canta el pueblo, con una propuesta estética que pretendemos sea coherente.

Consideré necesario crear un equipo de trabajo sólido, que sepa hacer las cosas pero que compartan una forma de concebir la vida y el arte y que, además, sean buenos amigos: Mirta Morales tiene a cargo las lecturas, Mario D’Angelo realiza la selección musical.

 

P: ¿Un consejo para aquellos que están desesperanzados en medio de la pandemia?

RG: Muchos asocian a este tiempo de pandemia con un viaje, extraño y planetario. Hay personas que solo quieren llegar al punto de destino y, obviamente, los comprendo. Otros, me incluyo, pensamos en el mientras tanto. En mi caso seguiré proponiendo cuentos, poemas, relatos o programas de radio que mejoren aunque mas no sea un instante, una tarde, una noche de quien los lee o escucha.

 

Elizabeth Machado

Instagram: machado.eli

 

 

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